SE NOS PIERDE LA MIRADA


 

al buscar en un baúl nuestra niñez
y hasta Dios se nos perdió al parecer
en un rincón del mostrador.

Y aquel que conquistara el poder
nos ofrece la manzana de la fe
y no sabe que allá en la población
la fe no es pan, no es dignidad.

Cuando ya se pierde el sol y su calor
y de barro se nos llena el callejón
ya no importan las palabras de alquiler
ni que se nos parta en mil el corazón.
Cuando el golpe no hace más que
endurecer
a este músculo que quiere responder
viene entonces estas ansias de andar
de la mano con el que quiera llegar.

Hace tiempo que dejamos de mamar
las historias que nos hicieron dormir
pero ahora ya no podemos dormir
por esta historia sin final.

Se nos pierde la mirada hacia atrás
preguntando donde está nuestro vendrá
y lo vemos con un precio de ocasión
en un rincón del mostrador.

Cuando ya se pierde el sol y su calor...