ELEGIA POR LA MUERTE DEL CHANCHO



Lo primerito que hicimos
fue afilar bien la navaja
los dientes y las estacas
y ponerlo en el banquillo.

Mientras cantaba la diuca
un lunes por la mañana
rodeados de damajuanas
le dimos duro en la nuca.

Y se quedó tranquilito
soñando con las estrellas
de Hollywood las más bellas
completamente gordito.

Lo trajeron de Futrono
pa’ aprender la vida nuestra
pero se acabó siendo muestra
de la muerte sin decoro.

Murió mi chancho en otoño
murió sin pena ni gloria
murió también la memoria
murió sin dejar retoños.

Lo comimos sin tristeza
recién engordando en abril
se fué bramando feliz
se fue de cunchul la fiesta.

No fue cantor ni poeta
el chancho que yo celebro
fue apenas un triste cerdo
que nunca tuvo jineta.

Tantos que a más no poder
se creen lo que no son
cerdos que sin razón
lo quieren a uno joder.